Comportamiento canino: Miedo, estrés y agresividad

Conocer el comportamiento canino y la comunicación de los perros es vital para entender y afrontar a tiempo posibles problemas como el miedo, ansiedad, estrés, reactividad, agresividad, etc. ¿Cómo reconocer si nuestro perro tiene miedo, está estresado o padece ansiedad? ¿Qué diferencia a un perro reactivo de uno agresivo? En este artículo te vamos a ayudar a comprender las señales de tu perro.

Aprende a reconocer si tu perro tiene miedo, estrés o agresividad. Recuerda que estos problemas hay que atajarlos y trabajarlos a tiempo, siempre de la mano de profesionales. Sólo así evitaremos que vayan a más, mejoraremos la calidad de vida de nuestros compañeros y disfrutaremos de una mejor relación juntos.

Perros con miedo 

No siempre es fácil reconocer que nuestro perro tiene miedo. Debemos prestar atención a las reacciones corporales y al comportamiento canino para poder reconocer esta problemática. Algunos de los signos que deben despertar la voz de alarma son:

  • Atención fija en el objeto, personal o animal que le produce miedo.
  • Postura encorvada, temerosa. Temblores. Pelo erizado. Exceso de salivación, bloqueo físico o mental, orinar, defecar, no comer, etc.
  • El perro reacciona lanzándose o ladrando hacia el estímulo que provoca su miedo o bien se va corriendo, tratando de evitarlo.
  • Puede que el perro se quede inmóvil, como si asumiera que de ese modo el objeto o ser que le provoca el miedo vaya a desaparecer; o puede que muestre una actitud sumisa y/o temerosa.

Comportamiento canino: Perros con miedo

Para que el miedo desaparezca es necesario que el perro entienda que el objeto, persona o animal que se lo origina no resulta peligroso. Es muy importante que trabajemos desde el principio esta problemática ya que si bien el perro joven tiende a huir de lo que le provoca ese temor, a medida que se hace adulto puede acabar transformando esa reacción en agresión u otro tipo de comportamientos problemáticos. Además, es importante diferenciar el miedo de la ansiedad o la fobia.

La ansiedad es una reacción anticipada ante una amenaza real o infundada que se produce en situaciones en las que el animal se siente inseguro. Puede darse porque algún estímulo le recuerde a lo que le provoca ese temor o por encontrarse ante una situación desconocida o incapacitante e insegura. Podemos reconocer la ansiedad por la pérdida del apetito, aparición de temblores o jadeos, lamerse los labios en exceso o un aumento de su atención o dificultad de concentración. Si tu perro sufre ansiedad es necesario que trabajes con él ya que se asustan con facilidad y tienden a malinterpretar los acontecimientos como una amenaza, desarrollando fobias.

Las fobias son temores debilitantes y progresivos que, además, tienden a generalizarse. Un perro que tiene fobia a un ruido, probablemente acabe convirtiéndose en fóbico a otros ruidos similares. ¿Cómo reconocerlo? El miedo de estos perros no disminuye con una exposición repetida y controlada ante el estímulo, no siendo capaces de aprender que éste no supone una amenaza real. Además, su reacción tiende a ser desproporcionada respecto a la amenaza y persiste mucho después de que ésta haya desaparecido.

Agresividad en perros

Al hablar de agresividad es importante que tengamos en cuenta dos conceptos: reactividad y agresividad. El concepto de agresividad tiene relación con la intención o la acción de hacer daño mientras que el de reactividad hace referencia a la incapacidad de adaptarse a una situación. Por ello, es necesario que identifiquemos y comprendamos el comportamiento canino.

En el mundo canino el término ‘reactividad’ está relacionado con perros muy activos cuya alta actividad es origen, precisamente, de diferentes problemas de conducta. Hablamos de perros que, ante una amenaza o una posible amenaza, reaccionan como pueden, sin estrategias y sin preparación previa, en contraposición de aquellos perros proactivos que saben controlar la situación ya que tienen habilidades y herramientas para escoger la opción más adecuada como respuesta. Sobre la reactividad os recomendamos leer este artículo de Marcos J. Ibañez donde aporta muchos datos para comprender mejor este comportamiento canino.

Comportamiento canino: agresividad en perros

Por su parte, como hemos dicho, la agresividad es una tendencia a actuar de forma violenta. Puede ser consecuencia de aspectos genéticos, pero también de factores externos vinculados a la influencia del entorno del animal. Este tipo de comportamiento canino no ocurre de manera imprecedible ya que el perro emite señales previas de agresión antes de que ésta tenga lugar. Son muchos los factores que pueden desencadenar conductas agresivas, tales como miedo, frustración, malestar físico, ansiedad… Es por ello necesario aprender a identificar las señales de nuestro perro y aprender a comunicarnos con ellos.

Perros con estrés

Sí, los perros pueden padecer estrés. Un nivel alto de exigencia, la frustración por no ser capaz de resolver los problemas que se le plantean, la ausencia de un código de comunicación entre guía y perro, el exceso o defecto de estimulación mental y física… son sólo algunas de las causas que pueden provocarlo.

Comportamiento canino: Perros con estrés

Recordemos que el estrés es una respuesta automática y adaptativa del organismo que se pone en marcha ante cualquier situación que provoque una emoción -positiva o negativa-. Esta respuesta involuntaria pone en marcha los mecanismos de huida o de lucha y disminuye los umbrales de miedo y frustración. ¿Cómo nos indica el comportamiento canino la existencia de un problema de estrés?

  • Hiperactividad e incapacidad para estar tranquilos.
  • Aparición de estereotipias, es decir, movimientos repetitivos constantes que se realizan sin un fin determinado: cazar animales invisibles, morderse la cola, dar vueltas sobre sí mismo, etc.
  • Falta de concentración y de atención.
  • Cambios en en el comportamiento: aparición de fobias, timidez, depresión, agresividad…
  • Reacciones exageradas o comportamientos más intensos.
  • Salivación y relamido excesivo, jadeo excesivo, pérdida de pelo, rigidez muscular, aumento del ritmo cardíaco, mayor frecuenca de micción y defecación, vómitos y diarreas, aumento de la sensación de sed.

Si no se trabaja correctamente, el estrés puede prolongarse en el tiempo y agravarse e incluso cronificarse algunos de los síntomas, dando origen a conductas destructivas, ladrido estereotipado, caída abundante de pelo, enfermedades infecciosas frecuentes, descalcificación, falta de interés por la actividad social, depresión, etc. Además de poder causar conductas de miedo o agresividad.

Si tu perro muestra cualquiera de estos síntomas y crees que puede estar sufriendo miedo, ansiedad, estrés, agresividad, reactividad, etc. y quieres que te ayudemos, ponte en contacto con nosotros

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Adrián Cid

Adrián Cid

Adiestrador e instructor canino AMC - Lider L1 de Osondo.
Adrián Cid
2017-10-11T14:30:47+00:00